Con el lanzamiento de la Xbox One S, el equipo de iFixit tuvo la oportunidad de probar una consola para desmontarla y mostrarnos su funcionamiento interno. Las imágenes revelan algunas características muy interesantes.
Si bien la Xbox One S no supone una mejora significativa respecto a la versión original de la consola, el nuevo modelo incluye un disco duro interno SATA III (Seagate Spinpoint M9T ST2000LM003 de 2 TB a 5400 RPM con 32 MB de caché), lo que representa una mejora con respecto al SATA II que se encontraba en la Xbox One original .
En teoría, puedes reemplazar fácilmente el disco duro, pero al hacerlo anularás la garantía. Así que piénsalo dos veces antes de actualizarlo a un SSD de alta velocidad. (Recuerda que siempre puedes añadir un disco duro externo).

La consola también cuenta con un par de topes para evitar que la unidad óptica haga mucho ruido, manteniendo así un funcionamiento silencioso. Un detalle interesante a destacar es que el Jefe Maestro de Halo forma parte de la cubierta de la unidad óptica.

En este nuevo modelo de Xbox One, Microsoft elimina el adaptador de corriente externo integrando la fuente de alimentación dentro de la consola, la cual además es bastante fácil de extraer. Sin embargo, esperemos que la compañía haya diseñado esta nueva fuente de alimentación a la perfección, ya que no es tan sencillo como reemplazar un adaptador externo.
Por supuesto, hay un ventilador enorme para mantener todo refrigerado, la placa base con todos sus circuitos y el mismo SoC AMD Jaguar de 8 núcleos y la nueva GPU con HDR10.
iFixit le otorga a la nueva Xbox One S una puntuación de reparabilidad de 8 sobre 10. Puedes consultar el resto del desmontaje en iFixit.